El día del montaje IKEA y los "pequeños" imprevistos

Tengo buenas noticias. Y además, esta entrada no es apta para quien no se quiera descojonar... de mí.

Al respecto de lo que os contaba en la entrada sobre combinar familia, hogar, ocio, trabajo, universidad y que podréis recordar AQUI, puedo anunciar que este curso ha culminado con pleno éxito y ya puedo considerarme alumna de 3º de Sociología.

Dicho esto, terminada la Universidad, uno se queda como perro que le quitan pulgas. Mis vacaciones no son completas porque estoy trabajando en mi horario habitual pero ¿cómo gestionas ese tiempo en el que no te daba tiempo casi a dormir? Todo ese tiempo en tus manos!!

SIEMPRE QUEDA IKEA

Todo lo que durante un curso completo no he podido hacer, siento que tengo que hacerlo a la de YA!, y tenerlo listo y a punto antes de mis vacaciones la segunda quincena de Agosto, porque eso... eso de verdad sí que quiero que sean unas vacaciones en las que las agujas de mi reloj giran muuuyyyyyy leeennntameeeeennnnnnte.

No hay tiempo que perder!

Primero la pintura de las dos habitaciones en las que este invierno pasado nos invadió la humedad. Terminados los exámenes por fin concreto fecha con los pintores de la compañía aseguradora, 6 meses después de dar el parte.
El día que vienen a pintar traen pintura "blanco roto" para una de ellas. Me dijiste amarillita pero me sobraba bastante de esta ... 
Estuve a punto de que se me notara en la cara algo así como...  Quiero mi pintura amarillita. 
Pero de inmediato la felicidad me invade y solo pienso en que mis habitaciones por fin van a quedar limpias, por fin después de un invierno y una primevera! Son tantas las ganas.

Una cosa lleva a la otra. Después de la pintura, el estore de Lucas tiene muchos años, el zapatero de mi dormitorio no tiene que ver con el resto de mis muebles, quiero que salgan y no vuelvan a entrar las estanterías de libros que aproveché por no tirarlas hace años luz, desde hace cuatro años quiero cambiar el cuadro del cabecero de mi cama y desde hace cuatro años sé exactamente qué es lo que quiero que vaya en su lugar, las ventanas, las cortinas, qué hace ahí esa silla....  y más y más y más.

El cerebro está acostumbrado a trabajar a un ritmo vertiginoso y repaso las páginas de muebles decantándome por IKEA.

No sé si la debería nombrar, no me pagan por ello.

Las habitaciones recién pintadas quedaron de dulce, que más dá amarillito, blanco roto... me hubiera conformado con un granate con tal de verlas limpias.

Quince visitas a la página web de IKEA y dos a la tienda física fueron suficientes para decidirme por los zapateros de mis sueños y una librería de la misma serie para el salón, porque ya dije que las que aproveché hace años, una vez fuera de mi habitación no volverían a entrar.

Podria haberlo pedido mediante la web y que me la trajeran a casa no?. Pero ya dije que tenía que hacerlo a la de YA! ¿Cómo voy a estar en casa de brazos cruzados pensando que solo tengo que jugar con Lucas, hacer una limpieza general, de las de general de verdad, cocinar!, si es que no se me ha olvidado a estas alturas... Nada es suficiente. Mejor voy yo misma con Lucas y me lo traigo todo.

El paseo de la tercera visita a IKEA con Lucas era de lo más divertido. Y cuánta ilusión! La decisión estaba tomada. Fotografío las referencias y estoy deseando llegar al almacén para localizar la calle, sección, estante, losa en la que se encuentran esos zapateros que me van a dar la felicidad.

Estoy justo enfrente de ellos, y con el entusiasmo no había caído en que llevo un carro de los normales, vamos, que no pensé que fuera a necesitar un carro diferente para tres bultos, uno de 33 kilos y dos de 29 kilos cada uno. A cualquiera le hubiera pasado. Nada que no pueda resolverse fácilmente.

Con mi carro para tres bultos de 61 x 130 cms vuelvo a la calle, sección, estante, losa, de nuevo, en la que se encuentran MIS ZAPATEROS.

Así, de repente, cuando intento sacar uno de los bultos de la estantería la mano se me queda pegada a él como polos opuestos que se atraen intensamente. Lo intento por segunda vez y compruebo que estas manitas no logran desplazar el bulto ni medio milímetro. Lo de los 29 y 33 kilos lo descubrí después. A simple vista no lo hubiera adivinado nunca.

Ahhh, Lucas continua conmigo. Que nadie piense que se me perdió por el camino, mamá yo ayudo, mamá me quiero subir al carro, mamá, sin aviso previo para que te lleves un pequeño susto me separo de tí y me siento en aquél sofá detrás de la columna que parece muy confortable...

Bueno, nada que no pueda resolverse fácilmente.

Amablemente otros clientes me ayudan con un bulto. Tú por un extremo y yo por otro, vale? Claro hombre, esto es pan comido. Los tres bultos perfectamente colocados y ya pasamos por caja para pagar.

Casi saliendo, señora ¿el niño se lleva el gatito de peluche que lleva en la mano? Ahhhhhh, pues sí, lo siento mucho, no me dí cuenta... Lo pago.

Nada, no es más que una anécdota.

Ya vamos al coche!!

¿Alguien ha tenido la sensación alguna vez de encontrarse ante algo, una cosa, un hecho, y quedar bloqueado y sin saber por qué no te salen las palabras?

Así fue el momento en el que creí ver que cada bulto era más grande que mi coche. Hombre, no pensar que algo así no entraría que el maletero ocurre todos los días y a todo el mundo, creo.

Pues así, cabezona como cualquier Tauro, si he llegado hasta aquí no vuelvo atrás y estos bultos entran en el coche. No puedo describir como lo hice, como lo moví, como encajó, ni cuántos moratones tengo en mis piernas, pero ahí están, las pruebas.
Fuente: Elaboración propia. A las pruebas me remito.


Pero claro, que horror! Ahora voy a llegar a casa y voy a perder toda la tarde porque se tendrán que quedar en el coche y hasta la noche no llega mi chico lindo de trabajar, que es un santo varón, dispuesto a dar todo y más para subir cada uno de los bultos a una planta tercera. Uy!!, se me olvidó el detalle de mencionar que no tenemos ascensor.

Sí, sí, no se me pasa que podría haberlo comprado por internet y me lo hubieran llevado a casa.

Bueno que bien!!  Y además, así pinto la tercera habitación que no estaba afectada por la humedad y no lo hizo la compañía aseguradora. Mientras espero, tranquilita.

22'30 de la noche y vamos a subir los bultos! No me contengo de la emoción.Ya en casa el tercero no tengo palabras de agradecimiento para mi súper todo que no es que esté, sino que quiere estar, que es decir mucho más, para acompañar en todo lo que sea posible y en los poquitos ratos que le quedan aunque sea a las tantas.

Y llegó el domingo por la tarde y la hora de empezar el montaje! Tablas, pomos, tornillos, paneles, y unas instrucciones a base de ilustraciones donde te muestran la diferencia entre los diferentes miles de tornillos que vienen mezclados en una bolsita. Antes de montar habrá que clasificar. Nada que no pueda resolverse fácilmente.

Si hay alguien que todavía no ha montado un mueble IKEA, mejor me callo, pero para los que lo hayáis hecho sabréis entenderme bien.

Solo he abierto uno de los bultos. Después de 5 horas descubro que solo trae las patitas delanteras y no trae las traseras. Vaya, el zapatero tiene que ir taladrado a la pared. Cuatro taladros. Pero no pasa nada, así evitamos que pueda volcarse hace delante por el peso de 12 pares de zapatos. Qué buena idea.

Después de 7 horas con mi primer zapatero ya puedo taladrar. Bueno, creí que no lo vería nunca y ya puestos en la exaltación del trabajo bien hecho me pondré enseguida con la estantería del salón que pesa tres kilos más que el zapatero.

Ayer coloque el estore nuevo de la habitación de Lucas y tan solo tuve que repetir dos agujeros una sola vez porque medí mal la distancia entre los soportes, así que esto, de nuevo, es pan comido.

Una vez marcados los cuatro agujeritos, localizados los tornillos y espiches y taladro en mano empiezo con el primero. Estoy llegando a algo duro, ufffff, muy duro, insisto y presiono que ya lo atravesará.

Fuente: Internet
Los fusibles han saltado y han salido chispas del agujerito que estaba haciendo.

Anda ya!! Si no hay ningún enchufe similar o parecido cerca, como iba a pensar que iba a tocar una placa, o un cable.... Como no se me ocurrió antes!
Fuente: Elaboración propia
Ahora me hago una pregunta. He decidido inmediatamente después sentarme a escribir esta entrada y parar el trabajo porque no sé si devolverlo todo.

Estrenando el verano con este post ahora que he terminado el curso contaré con más tiempo para mucho más y que puedan resultar muy muy divertidos, a ser posible no siendo a costa mía.

Mientras, Lucas juega con mi pelo, se tumba encima mía pidiéndome que le ponga en youtube el huevo sorpresa de Marshall, junta su nariz con la mía para decirme que me quiere inmovilizando mis brazos y pudiendo mover solo mis muñecas y dedos para relatarlo todo, y no me decanto entre si es que me ahogo en un vaso de agua, soy demasiado pesimista y no es para tanto....
Fuente: Elaboración propia. El agujero en cuestión


Si alguien me lo pudiera descifrar!!

He pensado que mejor que lloriquear o tirarme de los pelos podría compartirlo y transformarlo en un momento de diversión para todos.

Pero por hoy, me doy por vencida.
Fuente: Elaboración propia. Saturada pero que no se note


Y entrando en la habitación y descubriendo que sobre la cama queda una tabla pequeña suelta que pertenece al primer zapatero y no sé en qué momento me la he dejado atrás, espero haber aportado mucho más que un rato de angustia divertido.


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